Peso más fuerte, cepo intacto: la estrategia de Caputo para frenar al dólar y la reforma que incomoda al mercado

Con superávit fiscal y reservas blindadas, el Gobierno logró contener la presión cambiaria. La reforma del BCRA limita la emisión, aunque no dice nada sobre los controles. Georgieva pide paciencia y los tiempos se acortan.

El Gobierno puso sobre la mesa su intención de darle mayor fortaleza al peso, en un contexto en el que el ministro de Economía, Luis Caputo, logró contener con éxito la presión que el mercado venía ejerciendo sobre el dólar. Tanto el Banco Central como el Tesoro dejaron en claro que disponen de un importante poder de fuego para sostener el tipo de cambio.

La señal llega en momentos en que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, pidió «paciencia» para esperar los resultados del plan económico, aunque los tiempos políticos y financieros se acortan.

Una reforma que esquiva la cuestión cambiaria

De manera deliberada, el Gobierno excluyó de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central cualquier mención a cuestiones cambiarias. Los cambios propuestos pasan casi exclusivamente por restringir la capacidad de emisión de pesos para financiar agujeros fiscales y por preservar las reservas del BCRA de los «manotazos» de los políticos. Sin embargo, se omitió hablar de alguna regla que, por ejemplo, prohíba o dificulte los cepos cambiarios.

En la práctica, los cambios que se proponen tanto en la modificación de la Carta Orgánica como en el denominado «grillete fiscal» reflejan lo que la administración de Javier Milei ya viene haciendo desde que asumió. Al mantener el superávit de las cuentas públicas, el Gobierno dejó de precisar el financiamiento del Tesoro a través de adelantos transitorios.

La dimensión del descalabro monetario

Un cálculo aportado por el economista Fernando Marull permite dimensionar el problema al que se enfrenta el plan. Entre adelantos transitorios, giro de utilidades del Central al Tesoro y uso de reservas con fines políticos (mediante la colocación de Letras Intransferibles al BCRA), se acumuló la increíble cifra de USD 285.000 millones en 22 años.

Ese antecedente explica, precisamente, por qué el foco de la reforma apunta a blindar al Banco Central de cualquier tentación de financiamiento al sector público, en un intento por sostener la fortaleza de la moneda.

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