Explota el New Glenn de Blue Origin en una prueba en Florida y pone en jaque sus planes frente a SpaceX

La falla ocurrió durante un encendido estático en Florida. Además de investigar las causas, la empresa deberá demostrar que puede mantener el ritmo de lanzamientos previsto para competir con SpaceX.

Un cohete New Glenn de Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, explotó durante una prueba de encendido estático en las instalaciones de Cabo Cañaveral, Florida. El incidente, ocurrido en la madrugada del jueves, no dejó heridos, pero plantea serios interrogantes sobre la capacidad de la compañía para cumplir con su ambicioso cronograma de lanzamientos.

La prueba formaba parte de los preparativos para el segundo vuelo del New Glenn, el cohete reutilizable de dos etapas que Blue Origin presentó como su caballo de batalla para competir en el mercado de lanzamientos comerciales y militares. Durante el encendido estático un procedimiento estándar en el que los motores se encienden brevemente con el vehículo anclado a la plataforma se produjo una anomalía que derivó en la destrucción parcial del cohete.

Fuentes internas citadas por medios especializados indican que la falla se originó en el sistema de suministro de combustible de la segunda etapa, aunque la investigación oficial recién comienza. La empresa confirmó el hecho en un comunicado escueto: «Durante una prueba de rutina en la plataforma se produjo una anomalía que resultó en la pérdida del vehículo. No se reportaron lesionados. Colaboraremos plenamente con la FAA en la investigación».

Consecuencias para el calendario

El New Glenn, un cohete de 98 metros de altura con capacidad para llevar 45 toneladas a órbita baja terrestre, realizó su vuelo inaugural en enero de 2026 con resultados mixtos. Si bien la primera etapa logró un aterrizaje exitoso en una barcaza en el Atlántico, la segunda etapa experimentó problemas de rendimiento que redujeron la carga útil que pudo entregar.

El segundo vuelo, previsto originalmente para mediados de 2026, tenía como objetivo demostrar la confiabilidad del vehículo y transportar satélites comerciales. Con la explosión, ese cronograma se ve seriamente comprometido. Analistas del sector estiman que el retraso podría ser de al menos seis a doce meses, dependiendo de la magnitud de los daños y de las conclusiones de la investigación.

La presión de competir con SpaceX

El incidente ocurre en un momento crítico para Blue Origin. La empresa lleva más de dos décadas en desarrollo y recién en 2025 logró poner en órbita su primer cohete orbital, muy por detrás de SpaceX, que lanzó su Falcon 1 en 2008 y hoy realiza cientos de lanzamientos al año con los Falcon 9, Falcon Heavy y Starship.

El New Glenn está diseñado para competir directamente con el Falcon Heavy de SpaceX en el segmento de lanzamientos pesados. Sin embargo, la compañía de Elon Musk ya acumula más de 400 lanzamientos exitosos y cuenta con una cadencia operativa que Blue Origin está lejos de igualar. Bezos ha reconocido públicamente que «llegar al espacio es difícil» y que la compañía está «en una carrera a muy largo plazo», pero los inversores y clientes potenciales esperan resultados concretos.

Blue Origin también tiene contratos millonarios con la NASA y la Fuerza Espacial de EE.UU., que exigen vehículos probados y confiables. La explosión podría poner en riesgo esos contratos si la empresa no logra demostrar progreso en los próximos meses. La NASA, de hecho, seleccionó al New Glenn como uno de los dos vehículos para el programa de suministro a estaciones espaciales comerciales, junto con el Starship de SpaceX.

Lo que viene

La FAA (Administración Federal de Aviación) abrirá una investigación para determinar las causas raíz del accidente. Blue Origin no podrá realizar nuevos lanzamientos hasta que la FAA cierre la investigación y apruebe las medidas correctivas. Este proceso puede extenderse por meses. #ExplotaCoheteExperimentalDeBezos

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