De Jáchal a Cuyo: Julia Echegaray impulsa a las mujeres a dar el salto hacia la minería
La jachallera radicada en Mendoza y presidenta de la Fundación Mujeres que Inspiran trabaja para que emprendedoras de San Juan y de toda la región puedan profesionalizar sus negocios, certificar sus servicios y convertirse en proveedoras de la cadena minera.
La expansión de la actividad minera en San Juan también abre una oportunidad para emprendedoras y pequeñas empresas de la región. Pero para ingresar a una cadena de proveedores cada vez más exigente, no alcanza solamente con tener un buen producto o servicio: es necesario profesionalizarse, cumplir estándares de calidad y seguridad y estar preparadas para responder a las demandas de la industria.
Sobre este desafío habló con DiarioSanJuan19 Julia Echegaray, presidenta de la Fundación Mujeres que Inspiran, una organización que nació con el objetivo de impulsar emprendimientos liderados por mujeres y que actualmente trabaja en la profesionalización, vinculación y crecimiento de negocios en Cuyo.
Echegaray tiene además una historia personal ligada a San Juan. Es oriunda de Jáchal, aunque desarrolla su actividad desde Mendoza, desde donde impulsa encuentros, capacitaciones y espacios de vinculación destinados a emprendedoras, empresarias, profesionales y estudiantes.
De un emprendimiento a una pyme proveedora
Uno de los principales desafíos que observa Echegaray es lograr que los pequeños emprendimientos puedan dar el salto hacia estructuras empresariales capaces de integrarse a grandes cadenas productivas.
En ese sentido, explicó a este medio que la capacitación por sí sola no siempre alcanza. Para competir por oportunidades dentro de la minería, los emprendimientos necesitan incorporar procesos, profesionalizar su gestión y acceder a certificaciones y estándares que les permitan responder a las exigencias de las grandes compañías.
La Fundación Mujeres que Inspiran viene trabajando precisamente sobre ese punto: acompañar a mujeres emprendedoras para que sus proyectos puedan crecer, generar empleo y transformarse en negocios sostenibles.
El norte de San Juan frente a una enorme oportunidad
Para Echegaray, Jáchal tiene un potencial especialmente importante por su cercanía con proyectos mineros y por la cantidad de servicios que pueden desarrollarse alrededor de la actividad.
Entre las posibilidades aparecen la logística, el transporte de personal, el catering de alta montaña, la lavandería industrial, servicios vinculados al bienestar de los trabajadores y distintas prestaciones profesionales.
También existe una oportunidad para incorporar productos y servicios elaborados en el propio departamento, fortaleciendo la economía local y evitando que todo el abastecimiento llegue desde otros puntos del país.
Otro de los sectores que considera estratégico es la economía circular, con emprendimientos capaces de trabajar en la reutilización y transformación de materiales descartados por distintas actividades productivas.
Mujeres de San Juan, y Cuyo, protagonistas de la cadena de valor
La mirada de la Fundación no se limita al departamento jachallero. Echegaray viene impulsando una agenda regional que busca conectar a emprendedoras de Mendoza, San Juan y otras provincias cuyanas.
La idea es que las fronteras provinciales no sean un obstáculo para generar negocios, contactos y oportunidades.
La experiencia de la organización incluye encuentros, rondas de negocios, capacitaciones y espacios de networking destinados a generar vínculos entre emprendedoras y empresas.
La Fundación obtuvo su personería jurídica en 2023, después de haber comenzado como un club de negocios orientado a conectar mujeres empresarias y emprendedoras de la región.
Calingasta y el desafío de profesionalizarse
Otro de los territorios donde la Fundación puso el foco es Calingasta, especialmente ante las oportunidades que puede generar el desarrollo de proyectos mineros como Los Azules.
El desafío, según explicó Echegaray, es que los emprendimientos locales puedan estar preparados antes de que llegue la demanda. Es decir, no esperar a que una empresa minera necesite determinado servicio para recién comenzar a organizarse, sino anticiparse, profesionalizarse y cumplir con los requisitos necesarios para competir.
Ese proceso puede marcar la diferencia entre continuar siendo un pequeño emprendimiento o convertirse en una pyme capaz de incorporarse de manera permanente a una cadena de valor.
“Que el desarrollo también quede en las comunidades”
El objetivo que plantea Echegaray va más allá de conseguir contratos individuales.
La apuesta es que el crecimiento de la minería pueda generar capacidades y empleo en las comunidades donde se desarrollan los proyectos, y que las mujeres tengan un papel cada vez más importante dentro de ese proceso.
Desde la Fundación Mujeres que Inspiran buscan que el talento femenino de Cuyo pueda transformarse en empresas sostenibles, capaces de generar trabajo y convertirse en proveedoras de sectores estratégicos como la minería y la energía.
Para las emprendedoras interesadas en conocer las propuestas de la Fundación Mujeres que Inspiran, la institución dispone de información y vías de contacto a través de su sitio oficial.


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