Bolivia: Paz advierte con medidas más duras si fracasa el diálogo y la crisis se profundiza
El presidente boliviano ratificó en una entrevista con TN que su gobierno endurecerá las acciones contra los manifestantes si las conversaciones no logran destrabar los bloqueos que asfixian a La Paz y El Alto. La tensión política escala mientras persisten los enfrentamientos en las calles y el desabastecimiento golpea a la población.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, lanzó una advertencia contundente en medio de la peor crisis de su mandato: si el diálogo con los sectores movilizados fracasa, su gobierno adoptará «medidas más severas» para restablecer el orden y liberar las rutas bloqueadas que mantienen paralizadas a las ciudades de La Paz y El Alto.
En una entrevista exclusiva con TN, el mandatario centroderechista aseguró que su administración ha agotado instancias de negociación, pero que no permitirá que los bloqueos que ya llevan varias semanas sigan afectando el abastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal. «Vamos a dialogar hasta el último minuto, pero si no hay resultados, tomaremos decisiones que no le gustarán a nadie, pero que son necesarias», declaró.
Un país al límite
Las protestas que comenzaron a principios de mayo de 2026 han escalado hasta convertirse en la crisis sociopolítica más grave que enfrenta el gobierno de Paz. Los manifestantes, nucleados en la Central Obrera Boliviana (COB), gremiales de transporte y sectores sindicales, exigen la reversión de varias medidas económicas, entre ellas el aumento en el precio de los combustibles y una política que han calificado como de «gasolina basura».
La respuesta del gobierno incluyó inicialmente operativos de desbloqueo y el uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, lo que derivó en enfrentamientos que han dejado decenas de heridos y detenidos. La situación se agravó en los últimos días, con bloqueos simultáneos en las rutas que conectan La Paz con el resto del país, generando desabastecimiento y un creciente malestar social.
Presión nacional e internacional
Mientras la Casa de la Libertad sede del Ejecutivo se ha convertido en un centro de operaciones políticas a prueba de crisis, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos. Estados Unidos expresó su respaldo al gobierno de Paz en medio de las protestas, lo que avivó aún más la tensión con los sectores movilizados que denuncian injerencia extranjera.
El clima de polarización es total. En las calles de El Alto, bastión tradicional de los movimientos sociales bolivianos, los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad se replican jornada tras jornada. La población, atrapada en el medio, sufre las consecuencias del desabastecimiento de productos básicos y la incertidumbre sobre el rumbo del país.
¿Hacia un estado de excepción?
Analistas políticos consultados advierten que las «medidas más duras» a las que aludió Paz podrían incluir la declaración de un estado de sitio o la militarización de las zonas de conflicto. Sin embargo, una decisión de ese calibre implicaría un costo político altísimo, tanto a nivel interno como frente a la comunidad internacional.
Por lo pronto, el diálogo continúa aunque frágil y el país entero observa si la mesa de negociaciones logra lo que las calles aún no consiguen: una salida pacífica a la crisis. #BoliviaDáUltimatumALosTerroristas


Los comentarios están cerrados.