Boca mostró otra cara, empató con Vélez y dejó señales de crecimiento

El Xeneize igualó 1-1 ante el equipo de Guillermo, en un partido que mereció ganar por lo hecho durante gran parte del encuentro. Valdés puso en ventaja al Fortín, pero Ascacibar volvió a aparecer para marcar el empate. El equipo de Arruabarrena mostró una mejor versión y confirmó que empieza a encontrar una identidad.

Boca continúa dando pasos hacia adelante. Aunque esta vez no pudo quedarse con los tres puntos, el empate 1-1 frente a Vélez dejó sensaciones positivas y, sobre todo, una actuación que se pareció mucho más al equipo que pretende construir Rodolfo Arruabarrena.

Después de un comienzo de semestre cargado de dudas y de actuaciones que habían encendido las alarmas, el Xeneize parece haber encontrado otro rumbo. El partido ante Newell’s, la victoria frente a Estudiantes y ahora el empate ante uno de los equipos más fuertes del momento empiezan a mostrar una tendencia: Boca sabe cada vez mejor a qué quiere jugar.

El desafío, claro, todavía es enorme. El equipo necesita sostener estas buenas actuaciones en el tiempo y convertir las intenciones en resultados. Los antecedentes recientes obligan a mantener la cautela, porque Boca ya tuvo buenos momentos que después no pudo consolidar. Pero esta vez volvió a mostrar argumentos.

Vélez golpeó cuando Boca dominaba

El equipo de Arruabarrena había comenzado mejor y tenía el control del partido cuando llegó el inesperado golpe del Fortín. Milton Delgado había estrellado un remate en el palo y Boca parecía estar cerca del primero, pero Vélez encontró el gol en una pelota parada.

Diego Valdés ejecutó un tiro libre que contó con la complicidad del arquero Álvaro Montero y de una barrera que quedó mal armada, con apenas dos futbolistas. La pelota terminó en la red y el 1-0 modificó momentáneamente el desarrollo.

A partir de allí apareció la mejor versión de Vélez. El equipo de Guillermo aprovechó el impacto que generó el gol y tuvo algunas oportunidades claras para ampliar la diferencia.

Leandro Paredes, incluso, tuvo que salvar sobre la línea lo que parecía ser el segundo tanto del Fortín. En ese tramo, Vélez encontró espacios a partir de la inteligencia de Aliendro, la movilidad de Robertone y las asociaciones entre Pellegrini y Dilan Godoy.

Pero Boca logró resistir y, poco a poco, volvió a hacerse dueño del partido.

Ascacibar, otra vez decisivo

El empate llegó antes del descanso y tuvo nuevamente como protagonista al Ruso Ascacibar.

Una buena acción de Flores, acompañada por la participación de Merentiel, terminó con un remate que Marchiori no pudo controlar. Ascacibar apareció para aprovechar el rebote y establecer el 1-1.

El mediocampista volvió a demostrar su importancia en un equipo que empieza a encontrar equilibrio en la mitad de la cancha.

También creció la influencia de Leandro Paredes. El capitán es el punto de referencia de un mediocampo que, en nombres, mantiene buena parte de su estructura, pero que ahora parece funcionar de otra manera.

Delgado dejó de ser simplemente un volante de contención y mostró una versión mucho más versátil, con recorrido y participación en diferentes sectores del campo.

Boca fue más en el segundo tiempo

El complemento tuvo un claro dominador: Boca.

El Xeneize tomó el control de la pelota, adelantó sus líneas y comenzó a jugar cada vez más cerca del área de Vélez. El Fortín perdió presencia ofensiva y quedó obligado a resistir los avances de su rival.

Boca generó situaciones y tuvo argumentos para quedarse con el triunfo, pero volvió a aparecer un problema que el equipo todavía necesita resolver: la falta de eficacia en los metros finales.

El último pase, la definición, la capacidad para transformar el dominio en goles. Allí estuvo la diferencia entre una buena actuación y una victoria que hubiera servido para confirmar definitivamente el crecimiento.

Vélez terminó llevándose un punto que Boca, por lo realizado especialmente durante el segundo tiempo, sintió como poco.

Un equipo que empieza a crecer

El resultado final no modifica la sensación que dejó el partido. Boca volvió a mostrar señales de crecimiento y, por momentos, logró imponerse ante un Vélez que llegaba como uno de los mejores equipos del momento.

Todavía falta. El Xeneize necesita continuidad, regularidad y mayor contundencia para convertirse en un equipo confiable y con aspiraciones concretas.

Pero hay una diferencia importante respecto de aquel Boca que sufrió ante Riestra y que luego quedó eliminado frente a O’Higgins en Rancagua.

Este Boca tiene una idea más clara, un mediocampo que empieza a funcionar, jugadores que elevan su nivel y una identidad que se va construyendo partido a partido.

Además, el próximo refuerzo ya está en Argentina y observó desde uno de los palcos del Ducó el equipo que lo espera.

El desafío para Arruabarrena será transformar estas buenas señales en una realidad sostenida. Boca está creciendo. Ahora necesita que ese crecimiento se traduzca en victorias y, sobre todo, en objetivos cumplidos.

Fuente: Olé

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