Bloqueos estrangulan La Paz: el gobierno pierde el control de las rutas mientras la oposición exige la salida de Paz

Sectores sindicales, campesinos e indígenas piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz. EE.UU. denuncia un intento de «desestabilización»

Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más profundas de los últimos años. Desde principios de mayo, una oleada de protestas y bloqueos de carreteras en más de 60 puntos del país ha paralizado el transporte y el comercio, con especial impacto en el departamento de La Paz, donde el desabastecimiento de alimentos, combustible y otros productos básicos se agrava día tras día.

El detonante de las movilizaciones fue la promulgación de la Ley 1720, que eliminó subsidios estatales y generó un fuerte malestar en sectores sindicales, campesinos, mineros, maestros e indígenas. Aunque el presidente Rodrigo Paz anunció la derogación de la ley tras nueve días de presión social, el reclamo escaló rápidamente hacia una exigencia mayor: su renuncia.

Los bloqueos afectan rutas estratégicas que conectan La Paz con Oruro, Cochabamba, Chile y Perú, estrangulando el ingreso de víveres a la ciudad sede del gobierno. Transportistas denuncian que llevan días varados sin poder circular, mientras los precios de los alimentos se disparan en los mercados capitalinos. Organismos humanitarios alertan sobre el riesgo de una crisis humanitaria si la situación se prolonga.

El gobierno respondió con una operación conjunta policial y militar para despejar las rutas, lo que derivó en enfrentamientos con los manifestantes. Hasta el momento se reportan al menos dos víctimas fatales y decenas de heridos en distintos puntos del país, en choques que la oposición califica como una «criminalización de la protesta».

La comunidad internacional sigue de cerca el conflicto. Ocho países de América Latina expresaron su preocupación por la situación humanitaria y respaldaron al gobierno de Paz. Estados Unidos, en tanto, denunció un intento de «desestabilización» contra el gobierno boliviano y llamó al diálogo. Sin embargo, los sectores movilizados —que suman a obreros, campesinos, indígenas, maestros y mineros— se mantienen firmes en su demanda de renuncia presidencial.

Por ahora, el presidente Paz ha descartado dimitir, mientras las calles de La Paz y las rutas del altiplano siguen siendo el escenario de una pulseada que no encuentra salida. #ManufestaciónesEnBoliviaParaDerrocarAlPresidente

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