Xi Jinping llegó a Estados Unidos y Trump lo recibió en un gesto inusual: qué discutirán

El presidente chino inició una visita de Estado de tres días, la primera a Washington en más de una década. El encuentro con Donald Trump estará marcado por el comercio, la inteligencia artificial, Taiwán y la guerra en Medio Oriente.

El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Estados Unidos para iniciar una visita de Estado de tres días y fue recibido personalmente por Donald Trump en la base militar de Joint Base Andrews, en Maryland, en un gesto poco habitual para un mandatario estadounidense frente al líder de una potencia rival.

Xi arribó acompañado por su esposa, Peng Liyuan, y fue recibido por Trump y la primera dama estadounidense, Melania Trump. La ceremonia incluyó una alfombra roja, una guardia de honor militar y un despliegue protocolar especialmente preparado para la llegada del mandatario chino.

La visita constituye el primer viaje de Xi a Washington en más de una década y representa el tercer encuentro presencial entre ambos presidentes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Los anteriores tuvieron lugar en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025, y en Beijing, China, en mayo de 2026.

Una agenda cargada de tensiones

La reunión central entre ambos mandatarios se realizará este jueves en la Casa Blanca, donde mantendrán conversaciones privadas y posteriormente participarán de una cena de Estado.

Sobre la mesa estarán algunos de los principales conflictos que atraviesan la relación entre las dos mayores potencias económicas del mundo: comercio, aranceles, inteligencia artificial, tecnología, Taiwán, minerales estratégicos y la situación de Irán.

Aunque Washington y Beijing lograron reducir la tensión comercial respecto de la escalada arancelaria de años anteriores, persisten importantes diferencias sobre el acceso a mercados, las exportaciones de tecnología y las cadenas de suministro.

La tregua comercial, el primer punto de la negociación

Uno de los principales asuntos será la continuidad de la tregua comercial entre Estados Unidos y China.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó este miércoles que ambos países acordaron extender el entendimiento comercial conocido como acuerdo de Busan hasta enero. El pacto originalmente tenía como fecha de vencimiento el 10 de noviembre.

La tregua permitió reducir algunos de los aranceles aplicados durante la guerra comercial y mantener suspendidas determinadas restricciones relacionadas con minerales estratégicos.

Bessent había señalado previamente que Washington estaba dispuesto tanto a extender el acuerdo vigente como a avanzar hacia un entendimiento más amplio. Las negociaciones también incluyeron cuestiones relacionadas con las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y el comercio de determinados bienes.

La batalla por la inteligencia artificial

La inteligencia artificial será otro de los temas centrales.

Estados Unidos y China mantienen una creciente competencia por el liderazgo en tecnologías avanzadas, especialmente en el desarrollo de modelos de IA y semiconductores.

En los días previos a la llegada de Xi, Bessent mantuvo conversaciones con el viceprimer ministro chino He Lifeng y planteó la creación de un mecanismo de diálogo bilateral para informar sobre incidentes relacionados con inteligencia artificial que puedan representar riesgos para la seguridad nacional.

Sin embargo, continúan las diferencias sobre las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y tecnologías destinadas a China. Beijing, por su parte, busca garantizar el acceso a componentes fundamentales para el desarrollo de su industria tecnológica.

Taiwán, otro de los puntos sensibles

La cuestión de Taiwán constituye uno de los asuntos estratégicos más delicados de la relación bilateral.

China considera a la isla parte de su territorio y sostiene que debe avanzar hacia la reunificación. Estados Unidos mantiene relaciones no diplomáticas con Taiwán y le proporciona apoyo militar, una política que Beijing cuestiona.

La situación genera preocupación porque cualquier escalada en torno a la isla podría tener consecuencias para la seguridad regional, el comercio internacional y el suministro mundial de semiconductores.

La guerra en Irán también estará presente

La situación en Medio Oriente y el conflicto con Irán será otro de los temas que podrían aparecer durante las conversaciones.

China mantiene importantes vínculos comerciales y energéticos con Irán, mientras que Washington ejerce presión económica y diplomática sobre Teherán.

La relación de Beijing con Irán se convirtió en uno de los puntos de tensión dentro de la agenda estadounidense, especialmente por el papel de China como comprador de petróleo iraní.

Una visita con fuerte despliegue protocolar

El recibimiento de Trump a Xi en la base militar fue considerado un gesto poco habitual. La decisión de recibir personalmente al mandatario chino en la pista del aeropuerto se aparta del protocolo más frecuente, en el que el presidente estadounidense espera al visitante en la Casa Blanca.

El jueves se realizará además una ceremonia oficial en el South Lawn de la Casa Blanca, con la participación de cientos de integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

La visita concluirá el viernes, después de nuevas actividades oficiales y una reunión informal de los matrimonios presidenciales.

Un encuentro para contener las tensiones

El viaje de Xi se produce mientras Washington y Beijing intentan mantener una relación estable pese a la competencia estratégica que mantienen en comercio, tecnología, seguridad y geopolítica.

Por ahora, no se esperan grandes acuerdos que resuelvan las diferencias estructurales entre ambos países. El objetivo inmediato de las conversaciones será mantener abiertos los canales de diálogo, sostener la tregua comercial y evitar que las disputas existentes deriven en una nueva escalada.

La reunión de este jueves será, así, una nueva instancia para definir hasta dónde pueden avanzar la cooperación y la negociación entre Estados Unidos y China, dos potencias que mantienen una fuerte competencia global pero que, al mismo tiempo, buscan evitar un deterioro mayor de sus relaciones.

Fuente: TN

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