Violencia escolar en la Escuela San Martín: un estudiante fue brutalmente agredido y piden controles en las salidas

Un joven de 18 años golpeó reiteradamente a un estudiante menor delante de otros alumnos que filmaron y alentaron la agresión. La familia denunció el hecho y reclama medidas urgentes. Surgen preguntas clave: ¿quién controla la salida de los colegios? ¿Qué responsabilidad tienen quienes registran y difunden estos actos?

Un grave episodio de violencia escolar ocurrió en las inmediaciones de la Escuela San Martín, donde un estudiante fue atacado violentamente por un joven de 18 años, al menos tres años mayor que la víctima. Según la familia, el agresor practica defensa personal y utilizó esa fuerza para propinarle golpes en la cabeza, nuca y espalda, arrinconándolo contra una pared.

La pelea habría sido el desenlace de varios días de tensión vinculados a una disputa sentimental. La víctima se habría cambiado recientemente al colegio por su novia, con quien luego se separó. La madre afirma que su hijo fue “marcado” desde el principio por su condición de alumno nuevo y que el atacante es conocido por su comportamiento problemático.

La agresión quedó registrada en un video que circula entre estudiantes, donde se observa cómo varios alumnos presencian la escena sin intervenir, e incluso algunos alientan los golpes. Esta situación abre un debate sobre la responsabilidad de quienes filman y viralizan hechos de violencia: especialistas señalan que, dependiendo del uso y la difusión del material, puede encuadrarse como complicidad, instigación o vulneración de derechos de menores, y las instituciones educativas pueden aplicar sanciones internas.

La madre realizó la denuncia policial correspondiente y exige la intervención de las autoridades escolares y del Ministerio de Educación. La familia reclama mayor presencia de personal en las salidas del establecimiento, un punto que históricamente ha quedado desatendido.

Mensaje a las autoridades

El caso expone nuevamente la falta de protocolos claros de prevención y actuación frente a la violencia en los entornos escolares. Las familias piden controles, acompañamiento y una presencia real del Estado en las puertas de los colegios para evitar que los estudiantes queden librados a su suerte.

“Mi hijo podría haber terminado mucho peor. No había nadie para parar esto”, expresó la madre.

La pregunta continúa abierta:
¿Quién protege a los chicos cuando suena el timbre y salen del colegio?

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