Un sanjuanino en Finlandia: tres horas de sol y caminatas a 25 grados bajo cero
Francisco Lahti, periodista sanjuanino y padre de dos hijos, se fue a Finlandia para “probar suerte”. A días de cumplir su primer año en el país escandinavo, relata cómo es adaptarse al frío extremo, a los inviernos con apenas tres horas de luz y a una vida marcada por la distancia.
Entre la nostalgia por San Juan y el desafío de empezar de nuevo, Francisco Lahti construye su presente en Finlandia: trabaja en coordinación de eventos, da clases de inglés y español, aprende finés y convive con uno de los fenómenos naturales más extremos del planeta.

El 25 de febrero no será una fecha más para Francisco Lahti. Ese día se cumplirá un año desde que el periodista sanjuanino decidió dejar su provincia para probar suerte en Finlandia, uno de los países más extremos del norte de Europa. No fue una decisión fácil: dejó atrás a su familia, a sus afectos y, sobre todo, a sus dos hijos, Juan y Benja, a quienes extraña profundamente.
“Extraño mucho San Juan… no el calor”, aclara con una sonrisa. Lo que más pesa es la distancia. “A mis hijos los extraño todos los días”, confiesa.
Hoy, Francisco vive en el sur de Finlandia y combina varios trabajos: se desempeña en coordinación de eventos, da clases de inglés a extranjeros y enseña español a finlandeses. Además, se enfrenta a uno de los mayores desafíos culturales y lingüísticos: aprender finés, un idioma tan complejo como fascinante. “Empecé el nivel 2 la semana pasada”, cuenta con orgullo.
Pero si algo marca la vida cotidiana en Finlandia es la relación con la luz. Durante el invierno, en ciudades como Helsinki, el sol apenas se deja ver unas tres horas al día. Más al norte, directamente, la oscuridad domina durante semanas.
“Es muy poco sol, realmente se siente. En el verano pasa al revés: entre las 23 y las 00 todavía hay sol. Es rarísimo el fenómeno”, explica.
Adaptarse no es sencillo. “En verano es mucho más fácil. En invierno, con tan pocas horas de luz, se complica”, admite. Por eso, cada rayo se aprovecha al máximo: cuando sale el sol, la gente invade las calles, camina, se reúne, busca ese pequeño respiro luminoso en medio del frío.
En los videos que comparte, Francisco muestra paisajes cubiertos de nieve, calles brillando bajo el sol invernal y caminatas a temperaturas extremas, que oscilan entre los 18 y 25 grados bajo cero. Todo ocurre en apenas tres horas de luz.
A un año de su partida, la experiencia es tan dura como enriquecedora. Finlandia le exige resiliencia, paciencia y adaptación, pero también le ofrece aprendizajes, nuevas oportunidades y una mirada distinta sobre la vida. Desde el extremo norte del mundo, Francisco sigue contando historias, ahora con nieve, silencio y un sol que aparece poco, pero se valora como nunca.

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