Sin margen para ajustar y con la recaudación en caída, el Gobierno presiona por reservas y superávit en plena negociación con el FMI

El Banco Central acumuló compras por US$732 millones solo en lo que va de octubre. Sin embargo, las proyecciones privadas advierten por la caída de la recaudación y las dificultades para seguir ajustando el gasto.

En medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la tercera revisión del acuerdo, el Gobierno enfrenta dos desafíos centrales para consolidar su programa económico: fortalecer las reservas del Banco Central y sostener el superávit fiscal. Mientras la autoridad monetaria acelera las compras de dólares, las proyecciones sobre las cuentas públicas anticipan que mantener el equilibrio fiscal requerirá nuevos recortes del gasto.

El Banco Central (BCRA) ya acumuló más de US$15.000 millones en compras de divisas durante 2026. En lo que va de octubre, la entidad sumó US$732 millones, de los cuales gran parte correspondió a la operación de US$291 millones que realizó este martes -la más alta diaria desde finales de julio- y la de US$101 millones de este miércoles. La acumulación de reservas se mantiene así como uno de los principales objetivos del equipo económico en un contexto en el que las conversaciones con el organismo multilateral siguen en marcha.

Sin embargo, el frente fiscal presenta un panorama más exigente, con ingresos tributarios que todavía muestran debilidad en algunos de los impuestos más vinculados con la actividad económica.

Según un análisis de la Fundación Mediterránea, la recaudación tributaria nacional registró en septiembre una mejora de 3,8% interanual en términos reales (descontada la inflación). El resultado permitió compensar parcialmente el desempeño de los meses previos, aunque en el acumulado entre enero y septiembre los ingresos tributarios todavía mostraron una caída de 3% real frente al mismo período de 2025.

La mejora mensual estuvo impulsada principalmente por los Derechos de Exportación (retenciones), que crecieron 50% interanual; el Impuesto a las Ganancias, con una suba de 23%; y los impuestos a los Combustibles, que avanzaron 16%. En cambio, los tributos más ligados al nivel de actividad económica mostraron un desempeño negativo. El impuesto al Cheque cayó 0,2% interanual en septiembre y acumuló una baja de 3,1% en los primeros nueve meses del año. El IVA, por su parte, retrocedió 5,8% mensual interanual y acumuló una contracción de 6,9%.

La diferencia entre ambos grupos de impuestos refleja una recuperación heterogénea de los ingresos fiscales: mientras algunos recursos registraron mejoras importantes, la recaudación vinculada con el consumo y las transacciones económicas continúa mostrando dificultades.

Lo que sucede es que el comportamiento de los ingresos condiciona el margen del Gobierno para sostener el superávit primario. De acuerdo con las estimaciones de la Fundación Mediterránea, tras las reducciones del gasto discrecional del 37% en 2024 y del 12% en 2025, se proyecta una nueva caída del 6% en 2026 para alcanzar un superávit primario de 1,3% del PBI. De acuerdo con los últimos números acordados con el FMI, el superávit primario debería ser de 1,4% del PBI.

«Con cada vez menos espacio para nuevos ajustes, se plantea la necesidad de una reforma previsional y de mejorar la eficiencia recaudatoria para facilitar futuras reducciones de impuestos distorsivos», evaluaron.

El escenario plantea una dificultad para el Gobierno: después de dos años de fuerte ajuste, el margen para seguir reduciendo el gasto sin afectar partidas sensibles se vuelve más acotado. Al mismo tiempo, la debilidad de los ingresos vinculados con la actividad limita la posibilidad de mejorar el resultado fiscal a través de una recuperación sostenida de la recaudación.

Fuente: TN

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