Papa León XIV: el cáncer de pulmón más común también golpea a quienes nunca fumaron
La intervención en Roma reabrió preguntas que muchas familias se hacen frente a un diagnóstico así. Especialistas explican qué viene ahora y por qué ninguna estadística tiene la última palabra.
Hay noticias que caen como un baldazo de agua fría en la sobremesa, y la de este martes fue una de ellas: el papa León XIV, de 71 años, pasó por el quirófano para que le extirparan un nódulo en el pulmón que resultó ser cáncer. Enseguida brotaron las preguntas de siempre: ¿fumaba?, ¿es grave?, ¿qué pasa ahora?
La operación se hizo en el Hospital Universitario Gemelli, en Roma. Según informó el Vaticano, los cirujanos le sacaron el lóbulo inferior del pulmón derecho, donde una tomografía había mostrado una lesión sospechosa.
Estuvo unas tres horas en el quirófano, aunque la cirugía en sí llevó cerca de 90 minutos. No hubo complicaciones y, por ahora, nadie habló de quimioterapia ni de otros tratamientos.
Esa noche cenó en su habitación, junto a sus secretarios: un detalle que dice bastante.
«Debería poder levantarse y caminar hoy mismo. Y esa es precisamente una de las ventajas de la cirugía torácica mínimamente invasiva: se asocia con tiempos de recuperación mucho más rápidos», explicó Jeff Yang, cirujano torácico del hospital Mass General Brigham.
En la misma sintonía, la oncóloga Anasuya Gunturi, jefa de Oncología del Hospital General de Lowell, consideró que el cáncer debería ser curable.
Un tumor que no siempre tiene que ver con el pucho
El diagnóstico fue adenocarcinoma pulmonar, la variante más frecuente de la enfermedad. De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, explica alrededor del 40% de todos los casos.
Es un tumor «de células no pequeñas», que suele avanzar con más parsimonia que el de células pequeñas.
El dato que descoloca: es el tipo que con más frecuencia se detecta en personas que jamás prendieron un cigarrillo. También aparece más en mujeres, en pacientes jóvenes y en personas de ascendencia del este asiático. Entre los factores de riesgo figuran:
- El tabaquismo, que sigue sumando boletos.
- El gas radón, la principal causa de cáncer de pulmón después del cigarrillo.
- La contaminación del aire por partículas.
El problema no es menor. Según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, el de pulmón fue en 2022 el cáncer más diagnosticado del planeta, con casi 2,5 millones de casos nuevos, y el más letal, con cerca de 1,8 millones de muertes.
Qué viene después del quirófano
Con este tipo de tumor, la cirugía suele ser el primer paso. El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo, dos: retirar el sector comprometido aumenta las chances de curación, y con el tiempo el organismo se acomoda a la pérdida.
Ahora el foco está puesto en los ganglios linfáticos. Los análisis de laboratorio dirán si la enfermedad quedó confinada o si se movió de lugar. Si dan negativos, la recuperación podría ser rápida. Los resultados se darán a conocer apenas estén.
Por qué ninguna cifra tiene la última palabra
«El pronóstico no es un número. Es una estimación basada en lo que sabemos ahora, y cambia a medida que aprendemos más», advierte Heather Wakelee, oncóloga y subdirectora del Instituto Oncológico de Stanford.
Wakelee aclara que los promedios de los estudios reflejan grupos grandes, no lo que le pasará a cada paciente. Para afinar la estimación, mira dos cosas:
La persona: su salud previa, sus síntomas y cuánto le complica el día a día. Pesa más el estado físico que la edad.
El tumor: el estadio, cuántas zonas del cuerpo compromete, si afecta órganos y su biología, que define si responderá a inmunoterapia o terapias dirigidas.
La especialista recuerda, además, que atiende pacientes vivos gracias a tratamientos que no existían cuando recibieron el diagnóstico. Y que la meta no es solo sumar tiempo, sino que ese tiempo se viva lo mejor posible.
Mientras tanto, las plegarias se multiplican.
Fuente TN


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