Las diferencias entre EEUU e Irán por el programa nuclear complican las negociaciones para terminar con la guerra en Medio Oriente

Donald Trump exige que se entregue a un tercer país o se destruya el uranio enriquecido, mientras que Mojtaba Khamenei solo aceptaría postergar la iniciativa de su régimen, que Israel considera como una amenaza existencial.

Las profundas diferencias respecto al destino final del proyecto nuclear iraní complican las negociaciones entre Estados Unidos y el régimen chiíta para terminar con la guerra en Medio Oriente. Mientras Washington exige concesiones concretas y verificables, Teherán ofrece apenas una pausa temporal en su programa, sin comprometer su capacidad estratégica a largo plazo.

Donald Trump exige que Irán desmantele su iniciativa destinada a fabricar la bomba atómica, y propone distintos mecanismos para alcanzar ese objetivo estratégico: la destrucción del uranio enriquecido o su traslado a un tercer país que sería garante del acuerdo bilateral. La Casa Blanca considera que cualquier solución que no elimine la capacidad nuclear iraní sería insuficiente y dejaría abierta la puerta a una futura escalada.

Del otro lado de la mesa, Mojtaba Khamenei líder religioso iraní solo ofreció frenar los procesos de enriquecimiento por un tiempo a negociar, y permitir a continuación el control de la ONU sobre los depósitos de uranio que se encuentran escondidos bajo las montañas. Una propuesta que, desde la perspectiva estadounidense, no desmantela el programa sino que lo congela temporariamente, dejando intacta la infraestructura y el material necesario para reactivarlo en cualquier momento.

«Irán necesita entablar negociaciones serias sobre tres temas: su promesa de no poseer armas nucleares, restricciones a largo plazo sobre su capacidad de enriquecimiento y qué hacer con el uranio altamente enriquecido», precisó el secretario de Estado, Marco Rubio, al delinear la postura de Washington. Sus declaraciones reflejan la exigencia de garantías verificables y permanentes, no meras postergaciones.

Israel, mientras tanto, observa con atención las conversaciones. Para el gobierno de Benjamin Netanyahu, el programa nuclear iraní representa una amenaza existencial que justificaría, en caso de fracaso diplomático, una acción militar unilateral. El tiempo corre y las posiciones parecen, por ahora, irreconciliables. #SeTornanDifíclesLasnegociacionesDePazEnIrán

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