La heredera de US$400 millones que contrató a ex espías del Mossad para secuestrar a sus propios hijos: el juicio que sacude a Alemania

Christina Block es heredera de “El Rey de la Carne” alemán. En el operativo para llevarse a los chicos, de 13 y 10 años, intervinieron un ex espía israelí, un exjefe de inteligencia alemán y tres cómplices. Ella alega que quería recuperarlos y que el verdadero secuestrador es el padre.

El 2024 había empezado hacía pocos minutos, no más de veinte. Una pequeña multitud disfrutaba por las calles de Grasten, Dinamarca, de los fuegos artificiales que recibían el Año Nuevo. El grupo comando aprovechó que todos miraban al cielo.

Cinco hombres que actuaron con velocidad; gente con experiencia. Emboscaron al hombre, lo tomaron de atrás, por sorpresa, y lo arrastraron hasta un callejón. Los otros se encargaron de los chicos, Klara, una nena de 13, y Theodor, de 10.

Todo pasó tan rápido y de manera tan imprevista que nadie gritó. Al hombre, el padre de los chicos, lo golpearon con saña y lo dejaron tirado sobre una vereda sucia, casi inconsciente. A los niños los metieron en un auto que arrancó a toda velocidad hacia la frontera. En el medio, hicieron un transbordo para despistar a sus posibles perseguidores.

Los chicos fueron maniatados y amordazados y los tiraron al piso del auto. El paso por la frontera fue veloz, acaso demasiado, lo que puede indicar que estaba arreglado de antemano, que sabían que su camino estaba liberado. Otro cambio: ahora se desplazaban en una casa rodante. Se internaron en Alemania.

Hasta que se detuvieron en el recodo de una ruta. Los esperaban tres autos; dos de ellos blindados, el tercero era muy lujoso, una especie de limusina (también blindada). De ahí bajó Christina Block, millonaria alemana. Los chicos, apenas pisaron el asfalto, se sintieron desconcertados, incómodos, aterrorizados. Hasta que reconocieron a la mujer: era su madre. Corrieron a abrazarla. Se reencontraban con ella después de casi dos años.

Podría ser la escena de apertura de una película de acción, un thriller de esos que hacen furor en las plataformas. La historia parece escrita por un guionista con mucha imaginación. Una heredera multimillonaria, un secuestro de niños con un gran despliegue, la intriga policial, un juicio que conmociona a Alemania, espías israelíes involucrados, la renuncia del jefe del servicio secreto alemán, una inquietud que recuerda a los tiempos de la Guerra Fría. Drama familiar, ricos y famosos, caso policial, historia de espionaje.

El caso del secuestro en Dinamarca de los dos niños alemanes, ordenado y financiado por su propia madre, la multimillonaria Christina Block, monopoliza la conversación pública en Alemania. En estas semanas se está llevando a cabo el juicio que involucra a Block, a su actual pareja, a un exespía israelí y a otras tres personas señaladas como cómplices de la operación.

Christina Block, de 53 años, es la heredera de una muy exitosa cadena de restaurantes. La familia posee decenas de locales en toda Alemania. Su padre, el magnate gastronómico Eugen Block, montó un imperio con sus parrillas llamadas Block House: lo llaman El Rey de la Carne. También posee hoteles 5 estrellas. Se calcula que el patrimonio familiar supera largamente los 400 millones de dólares.

Christina se casó hace muchos años con Stephan Hensel, reconocido relator deportivo de televisión. Tuvieron cuatro hijos, hoy de 21 a 12 años. Cuando la pareja se rompió, los chicos se quedaron a vivir con su madre en Hamburgo. Al tiempo, el padre volvió a casarse y se mudó a Dinamarca. Sus hijos iban a visitarlo regularmente.

Hasta que en 2021, tras una visita en la que debía devolverlos, Hensel se quedó con los dos menores en Dinamarca. La madre protestó e inició acciones legales. Acusaba a su exmarido de secuestrar a los hijos. La justicia alemana falló en su favor y ordenó la inmediata devolución. Hensel se negó y litigó ante la justicia danesa, que le otorgó el derecho de mantenerlos. Además, afirmó ante un juez que Christina Block maltrataba a sus hijos.

Un año antes del secuestro, en 2022, hubo un episodio confuso en Dinamarca que, a la luz de los hechos posteriores, solo se puede interpretar como un intento fallido de secuestro. Se supone que un grupo pretendía interceptarlos camino a la escuela. El padre llamó a la policía danesa y el intento se abortó.

A fines de 2023, y ante las dilaciones judiciales, Christina Block habría contratado a dos exagentes del Mossad para que diseñaran la operación y llevaran a los chicos de regreso a Alemania. Una repatriación a la fuerza que sus millones podían pagar. Es probable que haya imaginado que esa fortuna la blindaría, que también podía comprar su impunidad.

Desde el punto de vista operativo, la misión fue un éxito. 24 horas después los chicos estaban en Hamburgo con su madre. Sin embargo, apenas Hensel hizo la denuncia, a casi nadie le quedó duda de que Block estaba involucrada. Los dos chicos debieron ser devueltos a Dinamarca en pocos días.

La coartada de Block es débil. Dijo que ella no sabía nada, que no contactó a los agentes israelíes y que ellos actuaron por su propia cuenta. También dice que el verdadero secuestrador fue el padre, quien los retuvo ilegalmente y les lavó el cerebro en su contra. Solo uno de los acusados aceptó haber participado, el agente israelí. Pero aclara: él estaba convencido de hacer lo contrario a un secuestro, de rescatarlos y restituirlos a la madre.

En estos días, el juicio se suspendió unas jornadas porque no se presentó a declarar la actual esposa de Hensel. También se espera con ansiedad el testimonio de la hija mayor del matrimonio. Se estima que puede ser fundamental, muchos creen que lapidario, para el futuro procesal de su madre.

El caso derivó además en una investigación mucho mayor: el espionaje a gran escala y la detención del exjefe del servicio de inteligencia exterior de Alemania. A principios de este mes, la policía detuvo a August Hanning, de 80 años, jefe de los espías germanos durante casi una década. Habría sido el nexo con los ex-Mossad y habría participado en la organización del fallido intento de 2022.

Pero la situación de Hanning empeoró por los documentos hallados en su casa: material clasificado que probaba su involucramiento en maniobras que afectaban la seguridad nacional, seguimientos a opositores y venta de secretos de Estado a potencias extranjeras, bajo la fachada de informes técnicos de una consultora. Ahora pesan sobre él acusaciones de espionaje y hasta de traición a la patria.

Mientras la justicia juzga a la madre y a sus secuaces, ordenó que los chicos sigan viviendo con el padre hasta que se resuelvan todas las cuestiones pendientes. Christina Block, la heredera del Rey de la Carne alemán, espera que la justicia decida sobre su responsabilidad en el secuestro de sus propios hijos. Es probable que, a pesar de todos sus millones y de su inmenso poder, pase los próximos años en la cárcel.

Fuente: TN

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