La carne brasileña conquista las góndolas argentinas: las importaciones se multiplicaron por quince y los cortes llegan hasta un 25% más baratos

Lo que hasta hace poco era impensado ya es una realidad: la carne vacuna de Brasil ganó un lugar relevante en los mostradores argentinos. Cortes populares como el asado, el vacío y la tapa de asado, además del lomo, se ofrecen con precios hasta un cuarto más bajos que los de producción nacional, en medio de una inflación que golpea el bolsillo de los consumidores.

Hasta no hace mucho, la idea de que la carne brasileña compitiera en las góndolas argentinas sonaba a herejía. Argentina, después de todo, es sinónimo de carne vacuna en el mundo y uno de los mayores consumidores per cápita del planeta. Sin embargo, lo que comenzó como un goteo marginal de importaciones se transformó en una oleada: en apenas unos meses, las compras de carne bovina desde Brasil se multiplicaron por quince, un salto que ya se siente en los mostradores de carnicerías, supermercados y comercios barriales.

El fenómeno responde a una combinación de factores. Por un lado, la crisis inflacionaria en Argentina encareció los costos de producción local alimentación del ganado, logística, impuestos, lo que presionó al alza los precios al público. Por el otro, Brasil, con una estructura productiva más eficiente y una moneda devaluada frente al peso argentino, logró colocar su carne a valores significativamente más bajos. El resultado es una brecha que, en cortes emblemáticos como el asado, el vacío o la tapa de asado, llega a ser de hasta un 25 por ciento.

El impacto se nota en los comercios. Grandes cadenas de supermercados ya exhiben cortes de origen brasileño con carteles que destacan su menor precio, mientras que carnicerías de barrio comenzaron a sumarlos como alternativa para no perder clientes. «Es insólito, pero el consumidor argentino hoy elige la carne brasileña porque rinde más por la misma plata», señaló un carnicero del barrio porteño de Almagro a este medio. Según fuentes del sector, los volúmenes importados ya representan una porción significativa del consumo local, un escenario que nadie imaginaba hace apenas un año.

La situación genera controversia en el sector ganadero argentino. Productores y frigoríficos locales advierten que la competencia brasileña podría profundizar la crisis de un sector ya golpeado por la inflación, la sequía y las restricciones cambiarias. «No podemos competir si ellos tienen costos impositivos y laborales mucho más bajos que los nuestros», sostuvo un dirigente de la Sociedad Rural Argentina. En contrapartida, desde las asociaciones de consumidores celebran la mayor oferta y la baja de precios en un momento en que la canasta básica no da tregua.

Por ahora, el gobierno nacional no ha anunciado medidas restrictivas a la importación de carne brasileña. Mientras tanto, en las góndolas argentinas ya conviven dos realidades: el orgullo del sello local y la conveniencia del precio brasileño, una competencia que promete redefinir el mapa cárnico del país. #BeneficiosDeLaCarneBrasileña

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