Treinta familias del barrio Milagros denuncian abandono estatal mientras OSSE envía agua turbia y no hay explicaciones ni plazo de restitución.
El barrio vive un desabastecimiento de agua potable que ya acumula más de 45 días, generando malestar y preocupación entre los vecinos. En torno a 30 familias permanecen afectadas, entre ellas niños, personas mayores y residentes con discapacidad, que dependen del suministro para tareas básicas y el cuidado diario.
La única respuesta del estado hasta ahora ha sido la entrega de un camión de OSSE con agua que llega visiblemente turbia, lo que alimenta dudas sobre su potabilidad. Los vecinos no saben si la turbidez se debe a una limpieza deficiente del camión o a un suministro no apto para consumo humano.
Lo más preocupante, según relatan los residentes, es la ausencia de autoridades provinciales o municipales que se acerquen al barrio para evaluar la situación, informar sobre causas, establecer plazos de restitución o emitir un diagnóstico oficial. Señalan un silencio que agrava la frustración y la incertidumbre.
“El agua no es un privilegio, es un derecho humano”, sintetizan los vecinos, quienes exigen una solución inmediata, un plan de contingencia real y la presencia de quienes deben garantizar el acceso al recurso. El abandono, aseguran, ya no se puede tolerar. #DescontentoConOSSEEnAlbardón

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