Evergrande: cadena perpetua para Hui Ka Yan, el fundador que desató la crisis inmobiliaria china

Lo resolvió el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen. El castigo de Hui Ka Yan representa el punto final de la caída del imperio, cuyo colapso en 2021 desató una prolongada crisis en la economía del país asiático.

Un tribunal en China condenó a cadena perpetua al multimillonario fundador de Evergrande, años después de que el colapso del gigante inmobiliario llevara al sistema financiero de ese país al borde del abismo.

A Hui Ka Yan, fundador y expresidente de la empresa, también se le ordenó entregar todos sus bienes personales, lo que marca el capítulo final de una notable caída desde las altas esferas de la sociedad china. Hui, quien alguna vez fue uno de los hombres más ricos del mundo, había pertenecido a un grupo selecto de asesores políticos y cultivado la imagen de un magnate extravagante.

El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen determinó que, entre 2016 y 2021, Hui y Evergrande participaron en un fraude financiero a gran escala y cometieron delitos que incluyen la malversación de fondos, el fraude en la recaudación de fondos y la captación ilegal de depósitos públicos, según un anuncio que el tribunal publicó en las redes sociales. Hui se declaró culpable de los cargos en abril.

Hui permaneció inexpresivo, con una camisa azul marino, flanqueado por dos policías, mientras el tribunal dictaba su sentencia el jueves 20. Era la primera vez que se le veía en público desde su repentina desaparición en 2023. Su cabello, alguna vez negro azabache, ahora estaba blanco. (En épocas de mayor bonanza, Hui usó un cinturón Hermès con hebilla dorada para asistir a una sobria conferencia política y viajaba a París para degustar vinos franceses exclusivos).

El tribunal lo despojó de sus derechos políticos de por vida y multó a Evergrande Group y a su filial, Evergrande Real Estate Group, con un total combinado de 2,3 millones de dólares.

Pocas empresas tuvieron un papel más importante en el asombroso auge inmobiliario de China. La caída de Evergrande contribuyó a marcar el comienzo de una prolongada crisis inmobiliaria, que todavía se siente en toda la economía.

El tribunal determinó que Hui era responsable de las operaciones de Evergrande Group y debía ser castigado con severidad porque sus acciones y las de la empresa «alteraron gravemente el orden económico del mercado socialista», según su publicación en las redes sociales.

«La cantidad involucrada en el delito es excepcionalmente grande, las circunstancias son particularmente atroces, se han causado pérdidas económicas excepcionalmente cuantiosas y el daño a la sociedad es extremadamente grave», indicó el tribunal.

Hui fundó Evergrande en 1996 en el sur de China, justo cuando el país comenzaba a urbanizarse y a trasladar a las personas del campo a las ciudades. Aprovechó esa transformación para alcanzar alturas espectaculares, y Hui expandió su imperio para incluir un equipo de fútbol y una empresa de vehículos eléctricos.

Pero para 2020, a Beijing le preocupaba cada vez más que su auge inmobiliario el mayor que el mundo haya visto amenazara al sistema financiero. Desarrolladores como Evergrande habían pedido préstamos enormes a gobiernos locales, bancos y otros acreedores para financiar una expansión vertiginosa. Para enfriar el mercado, el Gobierno impuso restricciones a la cantidad de dinero que los desarrolladores podían pedir prestado. Para las empresas muy endeudadas como Evergrande, las medidas cortaron el flujo constante de efectivo que necesitaban para seguir construyendo.

Su colapso expuso el exceso y las vulnerabilidades del sistema. Desató una cascada de impagos y ayudó a desencadenar una recesión inmobiliaria que ha lastrado la economía del país durante años, lo que erosionó una importante fuente de riqueza para la clase media del país.

COMENTARIOS

Los comentarios están cerrados.