Entre apagones y promesas, cubanos rezan por luz, alimentos y un cambio en Cuba

Las celebraciones por la Virgen de la Caridad del Cobre y la Virgen de Regla reunieron a miles de cubanos entre velas, flores y cantos. En medio de una profunda crisis económica, los pedidos de los fieles estuvieron atravesados por los apagones, la falta de alimentos y el deterioro de servicios esenciales.

Durante dos días, las calles de La Habana volvieron a convertirse en escenario de una de las expresiones religiosas más importantes de Cuba. Las celebraciones del 7 y 8 de septiembre por la Virgen de la Caridad del Cobre y la Virgen de Regla reunieron a miles de personas que acudieron con velas, flores y oraciones para pedir salud, protección y, para muchos, una salida a la difícil situación que atraviesa la isla.

La tradicional celebración religiosa se desarrolló en un contexto particularmente complejo. Los apagones prolongados, la escasez de alimentos, la falta de combustible y las dificultades en servicios esenciales forman parte de la vida cotidiana de buena parte de la población.

La crisis energética cubana se ha profundizado durante los últimos meses. Según la AFP, los cortes de electricidad tienen consecuencias directas sobre la distribución de agua potable, el transporte y los servicios sanitarios. El gobierno cubano atribuye buena parte de las dificultades al endurecimiento de las sanciones y restricciones estadounidenses, mientras que Washington responsabiliza a las autoridades de La Habana por la gestión económica de la isla.

Una vela por una hija que estaba por nacer

En Centro Habana, Carlos Trejo, un electricista de 34 años, llegó con una vela y una flor amarilla para pedir por su esposa, que se encontraba en un hospital de La Habana dando a luz a su primera hija.

La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, conocida afectuosamente como “Cachita”, fue el punto de encuentro para Trejo y cientos de fieles que participaron de la procesión.

La emoción por la llegada de su hija convivió con la preocupación por el futuro. La falta de electricidad, el costo de los productos básicos y las dificultades cotidianas forman parte de un escenario que obliga a muchas familias cubanas a reorganizar sus vidas alrededor de los cortes de luz y la escasez.

Pero, en medio de esas dificultades, Trejo resumió el sentimiento de muchos de los presentes: mantener la fe pese a la incertidumbre.

La procesión recorrió las calles de La Habana

La Virgen de la Caridad del Cobre recorrió las calles de Centro Habana cubierta con un manto blanco, mientras los fieles acompañaban la imagen con rezos, aplausos y cantos.

Católicos y practicantes de religiones de origen africano también participaron de las celebraciones. Muchos vistieron de amarillo y llevaron girasoles, símbolos tradicionalmente asociados con la patrona de Cuba.

La festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre tiene una enorme importancia cultural y religiosa en la isla. Para muchos cubanos, “Cachita” representa protección, esperanza y acompañamiento en momentos de dificultad.

En paralelo, la celebración de la Virgen de Regla convocó a otros grupos de fieles y volvió a poner de manifiesto el peso de las tradiciones religiosas en una sociedad atravesada por una profunda crisis.

Apagones, alimentos y combustible: la crisis que atraviesa a la población

Las celebraciones tuvieron lugar mientras Cuba enfrenta una situación económica cada vez más difícil.

La escasez de combustible afecta directamente la generación eléctrica y el funcionamiento de servicios básicos. Los apagones se volvieron recurrentes y, en algunos lugares, pueden extenderse durante varias horas.

La falta de energía también tiene efectos sobre los comercios y pequeños emprendimientos. La AFP documentó recientemente las dificultades que atraviesan restaurantes y otros negocios cubanos, afectados por los cortes eléctricos, la escasez de insumos y el fuerte aumento de los precios.

A esto se suma la falta de alimentos y otros productos esenciales, en un contexto de inflación y deterioro del poder adquisitivo.

El gobierno cubano sostiene que el endurecimiento del embargo estadounidense agravó la situación. El canciller Bruno Rodríguez afirmó esta semana que las pérdidas atribuidas al embargo entre marzo de 2025 y febrero de 2026 superaron los 8.000 millones de dólares, una cifra que, según las autoridades cubanas, no incluye los efectos del llamado bloqueo petrolero ni de las sanciones secundarias aplicadas durante 2026.

Una crisis que también alcanza a los hospitales

El deterioro energético tiene consecuencias especialmente delicadas en el sistema sanitario.

El canciller cubano afirmó que algunas intervenciones quirúrgicas debieron ser terminadas utilizando la luz de los teléfonos celulares del personal médico. También señaló un aumento de la mortalidad infantil, aunque estas cifras corresponden a datos presentados por el propio gobierno cubano.

Las dificultades energéticas no solo afectan el funcionamiento de los hospitales. También complican la conservación de alimentos y medicamentos, el suministro de agua y el transporte de pacientes y trabajadores.

En ese escenario, la historia de Trejo adquiere una dimensión particular: mientras esperaba el nacimiento de su primera hija, una vela encendida frente a la Virgen funcionaba como un gesto de esperanza ante una realidad cotidiana marcada por la incertidumbre.

Fe y reclamos en medio de la crisis

Las celebraciones religiosas no estuvieron completamente alejadas de la realidad política y social de Cuba.

Para muchos de los asistentes, los pedidos de protección y salud estuvieron acompañados por deseos de mejores condiciones de vida, alimentos, electricidad y un futuro diferente.

La tensión social también se refleja en el pedido de algunos cubanos de abandonar la isla y emigrar. En medio de las celebraciones, los reclamos por conseguir una visa se mezclaron con las expresiones de fe.

Así, las calles de La Habana fueron durante estas jornadas escenario de una combinación de religiosidad, preocupación y esperanza.

Mientras las autoridades buscan sostener el sistema energético y atribuyen buena parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses, la población continúa enfrentando en su vida diaria los efectos de la crisis.

Y en medio de los apagones, las colas, la escasez y la incertidumbre, miles de cubanos volvieron a recurrir a sus tradiciones religiosas para pedir algo tan básico como difícil de garantizar en la actualidad: salud, alimentos, electricidad y un futuro mejor.

Fuente: Infobae

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