Cierre de Fate en Virreyes: 920 empleos a la calle y el cierre de una era de la industria del neumático

La decisión, presentada como respuesta a cambios de mercado y a crisis acumuladas, marca el fin de una planta con cuatro décadas de presencia en la zona.

La fábrica Fate de Virreyes (San Fernando, Buenos Aires) cesa su actividad y despide a 920 trabajadores. La empresa atribuye la medida a un entorno de mercado adverso, con caída del consumo, disputas gremiales y competencia de importaciones que intensificaron la presión.

El directorio sostiene que Fate ha sido líder industrial gracias a inversiones tecnológicas y a un compromiso con la calidad, pero señala que las condiciones actuales ya no permiten mantener la operación. Se esperan anuncios sobre indemnizaciones, apoyos para reubicación y posibles planes de transición para el personal afectado.

La crisis en Fate

La crisis en Fate inició en 2019 cuando aplicó una reducción de 450 puestos en su planta. Una situación similar se dio en 2021 y 2022.

En julio de 2024,realizó un pedido de apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la gestión de Javier Milei por la abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados de exportación tras el conflicto gremial de 2022.

Las pérdidas por más de US$30 millones que Fate sufrió en la primera mitad de 2024 llevaron a la empresa a “adecuar sus operaciones productivas al contexto de los mercados, optimizando sus niveles de producción, esquema de turnos, dotaciones y otras medidas tendientes a mejorar la competitividad”.

En mayo del mismo año, la empresa anunció cerca de 200 despidos “para ajustar su estructura a la nueva realidad”.

La firma aseguró en ese momento que los costos de producción estaban muy altos por varios motivos; entre ellos, sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos por la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo y elevada conflictividad gremial.

La firma aseguró en ese momento que los costos de producción estaban muy altos por varios motivos; entre ellos, sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos por la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo y elevada conflictividad gremial. #CierreDeFate

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