Así es Dallas, la segunda parada de la Selección: una ciudad con poca tradición de fútbol que se sorprende con el fervor argentino
Los fanáticos albicelestes llegan en masa a una zona en la que prima la tranquilidad y en la que el clima mundialista no logra permear entre los habitantes locales.
Mientras la Selección Argentina pone rumbo a su segundo destino en esta gira, la delegación se encuentra con una realidad contrastante: Dallas no es Buenos Aires, ni siquiera es Miami. Esta metrópolis texana, conocida por su poderío económico, sus autopistas interminables y su amor desmedido por el fútbol americano, recibe a la Scaloneta con una mezcla de curiosidad y desconcierto.
A diferencia de otras ciudades estadounidenses con comunidades latinas más consolidadas y una tradición futbolera arraigada, Dallas se presenta como un territorio virgen para la fiebre mundialista. Aquí, el «soccer» como llaman al fútbol ocupa un lugar secundario en la agenda deportiva, eclipsado por los Cowboys de la NFL, los Mavericks de la NBA y los Rangers de la MLB. Sin embargo, desde temprano, las calles alrededor del estadio comenzaron a teñirse de celeste y blanco.
Una invasión pacífica
Los hinchas argentinos, fieles a su estilo, no pasan desapercibidos. Llegan en grupos numerosos, con banderas que cuelgan desde balcones de hoteles, bombos que retumban en estacionamientos y cánticos que se cuelan en las conversaciones de los locales. «Es impresionante. Nunca vi algo así por acá», comenta un empleado del hotel donde se hospeda el plantel. «Sabemos que hay mucha comunidad latina, pero esto es otra cosa. Parece que estuvieras en Buenos Aires».
El fervor contrasta con la calma habitual de la ciudad. En los bares del centro, los vecinos de Dallas observan con asombro cómo grupos de argentinos corean «Muchachos» a las ocho de la mañana, como si se tratara de un ritual cotidiano. «No entienden mucho qué está pasando, pero algunos se contagian», relata un vendedor ambulante que aprovecha el movimiento para ofrecer camisetas albicelestes.
Poca tradición, mucha sorpresa
Dallas no tiene una liga local de fútbol de alto impacto. El FC Dallas, equipo de la MLS, pasa desapercibido para la mayoría de los texanos, que prefieren llenar el AT&T Stadium con capacidad para 100.000 personas para ver a los Cowboys antes que cualquier partido de fútbol. Por eso, ver a miles de personas vestidas de celeste y blanco caminando por las veredas resulta, al menos, llamativo.
«Es raro, pero lindo», dice una mujer local que pasea con su familia por el centro. «Nosotros no estamos acostumbrados a esto. El fútbol no es lo nuestro, pero se nota que ellos lo viven de verdad. Es lindo ver tanta pasión».
La selección argentina, que arribó a Dallas tras su paso por una primera escala aún más caliente, encuentra en esta ciudad un respiro diferente. Menos ruido, menos efervescencia local, pero una comunidad argentina y latina que promete llenar las tribunas y hacer sentir a Messi y compañía como en casa.
Un termómetro desigual
El clima mundialista en Dallas se mide en dos velocidades. Por un lado, la burbuja albiceleste: hoteles colapsados de fanáticos, restaurantes argentinos que no dan abasto, y un estadio que se prepara para recibir a una multitud ruidosa y cantora. Por el otro, la rutina texana que sigue su curso: gente yendo al trabajo, autos circulando sin apuro, y una ciudad que aún no termina de entender por qué tanto revuelo.
«Acá el fútbol no para tanto, la verdad», reconoce un mozo de un bar irlandés en Uptown. «Pero estos muchachos le ponen ganas. Te terminan contagiando, aunque no sepas bien las reglas».
Mientras la Selección se prepara para su próximo partido, Dallas asiste, quizás sin pretenderlo, a un fenómeno que la saca de su zona de confort. La ciudad del bigote de J.R. Ewing y el trágico asesinato de Kennedy se convierte hoy, aunque sea por unos días, en una pequeña Buenos Aires. Una Buenos Aires con rascacielos de vidrio, calles demasiado rectas y un aire acondicionado que no da tregua al calor abrasador de la pradera texana.
El resto del mundo mira. Dallas, por primera vez en mucho tiempo, también. #ArgentinasJuegaEnDallas


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