Abelardo De La Espriella asume la presidencia con promesas de mano dura contra el narcotráfico y recuperación del Estado

En su discurso de posesión, el nuevo mandatario anunció una guerra frontal contra el crimen organizado, la recuperación de empresas públicas como Ecopetrol y un plan de créditos para las familias de menores recursos.

En una ceremonia cargada de expectativa y mensajes contundentes, Abelardo De La Espriella se posesionó este jueves como Presidente de la República, comprometiéndose desde su primer discurso a una agenda centrada en la seguridad, la recuperación económica y el fortalecimiento del aparato estatal.

Ante una multitud reunida en la Plaza de Bolívar y con la presencia de delegaciones internacionales, el nuevo mandatario fue enfático: su gobierno declarará una batalla sin tregua contra el narcotráfico. «Protegeré a los colombianos y pondré a disposición de la justicia a todos los narcotraficantes que se nieguen a acatar la orden de entregarse», advirtió, anunciando además la construcción de una nueva cárcel de máxima seguridad destinada a albergar a los cabecillas de las organizaciones criminales.

En materia económica, De La Espriella prometió un plan de recuperación de las empresas del Estado, comenzando por Ecopetrol, a la que calificó como «el corazón energético de la nación» y una pieza clave para el futuro del país. Sobre este punto señaló que se revisarán las políticas que, en su opinión, han debilitado a la compañía petrolera, con el fin de devolverle su fortaleza financiera y su rol estratégico.

El mandatario también dirigió su mensaje a los sectores más vulnerables de la población. Anunció la creación de un programa de créditos dirigidos a las familias de menores recursos, con el objetivo de impulsar el emprendimiento, la vivienda y el sostenimiento de los hogares. «La prosperidad no puede ser un privilegio de unos pocos, debe llegar a cada rincón del territorio nacional», sostuvo.

Las primeras reacciones no se hicieron esperar. Mientras sectores del oficialismo aplaudieron la firmeza de las medidas anunciadas, organizaciones de derechos humanos y analistas políticos llamaron a la prudencia y pidieron que las políticas de seguridad se implementen en el marco del respeto a las garantías constitucionales.

Con un gabinete aún por definirse en los próximos días, el país observa con atención los pasos que dará el nuevo gobierno para materializar las promesas que marcaron su arranque presidencial.

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