Sin mayoría en la Knéset: la victoria pírrica de Netanyahu lo obliga a negociar con los árabes que quiso excluir
Con estos resultados, el bloque oficialista sumaría 54 bancas, frente a las 47 de la oposición liderada por Gadi Eisenkot. Los partidos árabes reúnen otros 19 escaños y podrían ser decisivos para formar gobierno. El primer ministro denunció intentos de fraude.
Con casi el 80% de los votos escrutados, el primer ministro Benjamín Netanyahu se ubica primero en las elecciones parlamentarias de Israel, pero sin alcanzar los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento de 120 bancas. El escenario abre un período de incertidumbre y de duras negociaciones para formar gobierno.
Según los datos del Comité Electoral Central difundidos por los principales medios israelíes, con entre el 76,8% y el 84,5% del escrutinio, el bloque oficialista de Netanyahu suma 54 escaños, frente a 47 a 49 escaños del bloque opositor liderado por el ex jefe militar Gadi Eisenkot.
La clave está en un tercer actor: los partidos árabes, que no integran formalmente ninguno de los dos bloques, reúnen 19 bancas y se vuelven decisivos para cualquier acuerdo que permita superar el umbral de la mayoría.
Se trata de las primeras elecciones desde el ataque del 7 de octubre de 2023 y las de mayor participación en más de dos décadas: 77,7%, la más alta desde 1999.
El voto árabe cambió el mapa
El avance árabe se explica por un fuerte aumento de la participación en localidades con mayoría de ciudadanos palestinos de Israel.
La Lista Conjunta, alianza de partidos árabes y de izquierda liderada por Yusef Yabarín, obtendría 13 escaños, mientras que Raam, la formación islamista de Mansur Abás, alcanzaría 6.
En Rahat, en el sur del país, la participación pasó del 60,6% en 2022 al 82% en estos comicios, según la prensa israelí.
Yabarín ya adelantó su posición: “Estaremos preparados para allanar el camino para derrocar al Gobierno de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich y mandarlos de vuelta a casa”.
La situación incomoda a ambos bloques. Durante la campaña, Netanyahu usó como principal argumento contra Eisenkot la posibilidad de que la oposición necesitara a los partidos árabes para gobernar. La mayoría de los dirigentes opositores rechazó públicamente incorporar a estas fuerzas, con excepción de Yair Golán, líder de Los Demócratas, quien dejó abierta la puerta a aceptar su respaldo.
Denuncia de fraude y resultado abierto
El primer ministro denunció intentos de fraude durante la jornada, aunque hasta el momento no se pronunció públicamente sobre el avance del escrutinio. Tampoco lo hizo Eisenkot, mientras continúan las conversaciones internas en los distintos espacios.
El resultado todavía puede cambiar. Falta contabilizar los llamados “sobres dobles” votos de militares, presos, pacientes hospitalizados y mujeres en casas de acogida, más de medio millón de sobres cuyo recuento comenzará cerca de la medianoche y podría extenderse hasta el jueves.
La incertidumbre ya impactó en los mercados: la Bolsa de Tel Aviv abrió con fuertes caídas y el séquel se depreció frente al dólar y al euro.
Ni Netanyahu ni Eisenkot tienen mayoría propia. El futuro gobierno de Israel dependerá ahora de semanas de pactos, donde los 19 escaños árabes pueden inclinar la balanza.
Fuente: TN


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