La temporada de 2025 registró la quinta menor extensión desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal, impulsada por condiciones meteorológicas favorables y por la reducción sostenida de sustancias que dañan la capa de ozono.
El agujero de ozono sobre la Antártida alcanzó en 2025 su quinta extensión más pequeña desde 1992, año en que comenzó a aplicarse el Protocolo de Montreal, y la decimocuarta más reducida de todo el registro satelital, que se extiende desde 1979.
Según los datos difundidos por la NASA y la NOAA, la temporada de mayor agotamiento se desarrolló entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, con su máxima extensión en un solo día registrada el 9 de septiembre. El agujero se cerró de forma inusualmente temprana, el 1 de diciembre, tras una de las temporadas más cortas de las últimas décadas.
La causa principal de este resultado fue meteorológica. Un vórtice polar más débil el anillo de vientos fuertes que rodea la Antártida, permitió que ingresara más aire rico en ozono hacia la región. La NASA y la NOAA vincularon esa circulación más laxa con temperaturas de agosto más cálidas, que a su vez redujeron la formación de nubes estratosféricas polares, necesarias para que el cloro reaccione y destruya ozono.
Detrás de esta variabilidad anual hay una tendencia de fondo más sólida: la disminución constante de las sustancias que agotan el ozono, resultado directo de décadas de acción global bajo el Protocolo de Montreal. Científicos como Paul Newman, de la NASA, señalan que los agujeros de ozono se están formando más tarde en la temporada, se cierran antes y son, en promedio, más pequeños que a comienzos de los años 2000, aunque la recuperación completa de la capa sigue proyectada para más adelante en este siglo.
Referencia:
National Aeronautics and Space Administration. (2025, diciembre). 2025 ozone hole marks 5th smallest since 1992. NASA/NOAA.


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