De la confianza a la extorsión: una mujer habría quedado endeudada por casi $30 millones

Lo que comenzó como un vínculo afectivo en 2012 habría terminado, años después, en una presunta trama de amenazas, extorsión y violencia económica que dejó a una mujer con una deuda cercana a los 30 millones de pesos.

El acusado es José María Cabral, periodista sanjuanino de 58 años y titular del portal Después de Todo, quien fue detenido el pasado 11 de septiembre y quedó imputado por amenazas coactivas y extorsión reiterada.

Según la investigación fiscal, la mujer habría comenzado a prestarle dinero y, con el paso del tiempo, las exigencias económicas se habrían vuelto cada vez mayores.

La acusación sostiene que el hombre habría utilizado material íntimo y aspectos de la vida privada de la mujer como mecanismo de presión para conseguir dinero.

Los pedidos, según la causa, habrían incluido gastos personales, computadoras, teléfonos, ropa, alimentos y viajes, además de otros desembolsos.

Incluso durante el período en que el acusado habría permanecido en Europa, la mujer habría continuado afrontando gastos. La investigación menciona también un supuesto pedido de 3.000 euros, acompañado de amenazas de revelar información privada.

Otro de los episodios investigados habría ocurrido en noviembre del año pasado, cuando el acusado presuntamente habría amenazado a la mujer con un arma de fuego.

La situación habría tenido un fuerte impacto económico y psicológico. La denunciante habría recurrido a préstamos y créditos para afrontar las exigencias, mientras que un informe psicológico incorporado a la causa habría detectado un cuadro compatible con estrés postraumático crónico, además de alteraciones del sueño y otros efectos emocionales.

La Fiscalía solicitó seis meses de investigación y 60 días de prisión preventiva. Sin embargo, la defensa pidió la libertad del acusado y cuestionó la existencia y el valor de algunas de las pruebas.

Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió y si las acusaciones pueden ser acreditadas.

Cabral permanece imputado y rige el principio de inocencia hasta que exista una sentencia firme.

La maniobra de la extorsión

Según la reconstrucción realizada por el Ministerio Público Fiscal (MPF), representado por la ayudante fiscal Rosana Riveros y el fiscal Alejandro Mattar, el imputado y la víctima mantuvieron una breve relación en 2012. En ese tiempo, Cabral accedió a información y material de la vida privada de la mujer. Tras la ruptura, el contacto cesó hasta que volvieron a encontrarse de manera casual en 2022, manteniendo la comunicación durante 2023 y la actualidad.

Fue en esta segunda etapa donde comenzó la pesadilla. Tras un préstamo de dinero que Cabral jamás devolvió, el periodista inició un hostigamiento constante: si ella no accedía a sus exigencias económicas, él difundiría sus fotos íntimas y expondría su vida privada.

El expediente detalla que la mujer fue forzada a comprarle computadoras (con gastos en notebooks y accesorios que superaron los 2 millones de pesos), teléfonos, ropa y hasta la comida de todos los días.

Las extorsiones incluso cruzaron el Atlántico. Durante los dos años que Cabral estuvo viviendo en España, la víctima tuvo que solventar sus gastos personales en Europa. «Te doy hasta mañana para pasarme 3.000 euros, si no te mando al frente», fue uno de los tantos mensajes coactivos que constan en la causa.

El secuestro de los dispositivos móviles arrojó crudos intercambios donde el imputado exigía dinero sin ningún pudor, con mensajes del tenor: «Mándame plata, no tengo crema». A esta violencia se sumó una amenaza directa en noviembre del año pasado, cuando Cabral le aseguró haber comprado un arma de fuego y le advirtió que no le recriminara nada porque, de lo contrario, «le iba a meter un tiro».

Para poder cumplir con las exigencias del periodista y evitar que sus secretos fueran revelados, la mujer tuvo que endeudarse en múltiples entidades financieras. Adquirió préstamos en Montemar y sacó créditos asfixiantes en ANSES: en 2022 asumió cuotas de 240.000 pesos, y el pasado 3 de diciembre se vio obligada a tomar otro crédito en 24 cuotas de 200.000 pesos. Hoy, la deuda acumulada roza los 30 millones de pesos, sumiéndola en la ruina financiera absoluta.

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