Un millón de años de historia en la cueva neozelandesa: claves para entender las extinciones antiguas

Restos óseos hallados en una caverna de la Isla Norte permiten reconstruir la transformación de algunas especies mucho antes de la presencia humana en el archipiélago.

En una caverna ubicada en la Isla Norte de Nueva Zelanda, paleontólogos han descubierto fósiles que datan de aproximadamente un millón de años atrás, una ventana temporal excepcional que ofrece pistas sobre las extinciones y la evolución de especies antes de la llegada humana al archipiélago. Los hallazgos, recogidos durante una campaña de excavación conducida por un equipo internacional de investigadores, incluyen restos óseos de mamíferos y fauna aviar que muestran rasgos morfológicos intermedios entre linajes antiguos y modernos.

Los científicos señalan que estos fósiles permiten reconstruir la transición ecológica que caracterizó a la región en un periodo anterior a la ocupación humana, cuando los ecosistemas de Nueva Zelanda eran gobernados por especies propias que, con el tiempo, se vieron afectadas por cambios climáticos, intervenciones ambientales y, finalmente, la llegada de humanos hace unos miles de años. Entre las piezas más destacadas figuran restos de especies que habían sido tema de debates sobre su linaje y su rol en la red trófica local, así como adaptaciones morfológicas que indican estrategias de alimentación y desplazamiento muy diferentes a las de sus descendientes actuales.

La cueva, que conserva un depósito sedimentario raro por su antigüedad y por la protección que brindan las capas geológicas, permitió a los investigadores extraer restos con un grado de preservación que facilita análisis isotópicos y comparaciones con colecciones fósiles de otras regiones del Pacífico. Con estos datos, el equipo busca entender mejor las rutas de migración de especies y las posibles coincidencias con cambios climáticos globales que afectaron a la fauna insular.

“Aunque la presencia humana en Nueva Zelanda es relativamente reciente en la escala geológica, estos fósiles nos muestran un panorama más amplio de cómo era la biodiversidad antes de esa frontera temporal,” explicó la coordinadora del estudio. “Cada pieza aporta pistas sobre por qué ciertas especies desaparecieron y cómo evolucionaron los rasgos que observamos en la fauna actual.”

El descubrimiento no solo ilumina la historia ecológica de la Isla Norte, sino que también aporta claves para comprender las respuestas de los ecosistemas insulares ante transformaciones ambientales a gran escala. Los investigadores planean ampliar las campañas de excavación y realizar análisis más profundos, que incluirán dataciones radiométricas adicionales y estudios de isótopos que podrían señalar dietas y movimientos de las especies prehistóricas.

Este hallazgo refuerza la importancia de conservar los registros fósiles y las cavernas como archivos vivos de la historia natural, y abre la puerta a una comprensión más matizada de las extinciones antiguas y de la dinámica de las faunas insulares en un mundo en constante cambio. #DescubrimientoQueDevelaAnimalesPrehistóricos

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